
Coincide con la formación que no merece ser programada para los trabajadores en su puesto de trabajo porque no está relacionada con la actividad ni con los objetivos de la empresa u organización, o no añade nada positivo a las necesidades específicas del puesto. Incluimos entre ellas a las siguientes:
- Habilidades obsoletas: la formación en tecnologías o habilidades que están en declive o que están siendo reemplazadas por otras más avanzadas y relevantes en el campo laboral.
- Temas irrelevantes: la formación en temas que no están relacionados con las responsabilidades del puesto o que no aportan valor a la empresa.
- Formación genérica no necesaria: cursos o programas de formación que son muy genéricos y no están adaptados a las necesidades específicas de la empresa o del puesto de trabajo en cuestión.
- Formación de baja calidad: programas de formación que carecen de calidad en su contenido, impartición o recursos didácticos en general, y que no ofrecen un aprendizaje significativo para los trabajadores.
- Formación sin seguimiento: la formación que no viene acompañada de un seguimiento o evaluación para medir sus resultados o impacto en el desempeño laboral y en el logro de los objetivos de la empresa.
- Actividades no propiamente formativas: las actividades que no están directamente relacionadas con la formación y el desarrollo de habilidades laborales, como eventos sociales, actividades de ocio o conferencias sin contenido formativo específico, jornadas, convivencias, encuentros, ferias, etc. Son, más bien, de tipo informativo.
- Formación no estructurada: la formación que no sigue un programa estructurado o que carece de objetivos claros y medibles y contenidos adecuados. La formación debe tener un plan de estudios definido, contar con una metodología adecuada y estar diseñada para mejorar las habilidades y competencias de los trabajadores en un área específica.
- Formación no documentada: la formación que no está debidamente documentada, lo que significa que no se pueden proporcionar pruebas tangibles de la participación de los trabajadores y que no cuenta con una programación didáctica adecuada y unos contenidos estructurados del curso.
- Formación para actividades no laborales: la formación destinada a actividades que no están directamente relacionadas con el puesto de trabajo o las necesidades de la empresa, que responde a habilidades y aficiones personales, que no tiene aplicación directa en el ámbito laboral.
La formación, cuando está diseñada con inteligencia y orientada hacia el futuro, se convierte en el motor que impulsa el progreso tanto individual como organizacional. Es el puente que conecta el presente con las oportunidades del mañana, una herramienta invaluable para el crecimiento y la innovación. Parafraseando al poeta, la formación es un arma cargada de futuro.
En este viaje hacia la excelencia, cada euro invertido en formación debe ser cuidadosamente evaluado. ¿Estamos realmente maximizando el potencial de nuestro crédito de formación? ¿Estamos ofreciendo a nuestros trabajadores la llave que desbloqueará su éxito presente y, tal vez, futuro?
La característica principal de la formación programada que se financia con el crédito de formación es su flexibilidad, su adaptabilidad; se trata de formación a medida de las necesidades de las empresas y sus trabajadores. Pero eso no quiere decir que no tenga que mantener todo el sentido pedagógico, ni que esté exenta de contar con la adecuada metodología didáctica para hacer de ella una herramienta poderosa para cumplir con los objetivos.
En resumen, la formación que no agrega valor, que no está actualizada o no responde a las necesidades específicas de los trabajadores y de las empresas no merece la pena programarla en el ámbito laboral y, mucho menos, bonificarla. Es importante invertir en formación que sea relevante, actualizada y que contribuya al crecimiento y desarrollo de los trabajadores, así como al éxito de la organización.
Recordemos siempre que la formación no es solo un gasto, sino una inversión estratégica en el capital humano de nuestra empresa. Y como tal, merece ser planificada con atención y dedicación, con la mirada puesta en un mañana lleno de logros y oportunidades.
¿Estamos listos para construir ese futuro juntos, empresas y trabajadores?

Claro, claro. Mil gracias. Es una pregunta que siempre me hacía, ¿toda formación es bonificable? Pues dentro de un esquema lógico, sí.
Así es, Andrea: aplicar el sentido común ayuda mucho en esto de la formación programada. La formación es de gran ayuda siempre que esté relacionada con la actividad de la empresa y sirva al propósito del puesto de trabajo.